Reitero, es mi humilde opinión. Soy y seré siempre defensor de las libertades atadas al uso de la Red. Criticaré y atacaré con vehemencia todo lo que vaya en contra... como por ejemplo eso de los 'planes ilimitados de banda ancha móvil', que no tienen nada de 'ilimitados' y mucho menos de 'banda ancha'.... aunque esto será motivo de otro post.
En el caso de la Ley Lleras también tengo 'peros'. No obstante, me desmarco de las posturas apocalípticas de que "nos van a espiar" o a "mandar a todos a la cárcel". Desgastarnos y enfocar el esfuerzo de protesta en discusiones de quinceañeros paranoicos es tonto. Para la Ley (y la lógica) las cosas son así: ¿descarga usted contenidos protegidos por normas de derechos de autor? Entonces es pirata. Punto. Sin términos medios o interpretaciones.
Es ridículo interponer argumentos de libertad de expresión o libre acceso al conocimiento ante el interés de una persona o empresa por cobrar o querer ganar plata por algo que creó. Si una empresa o persona quiere recibir plata por el libro, película, canción o software que inventó, está en su derecho. ¿Le interesa? Pague. ¿No le interesa? Ok, es su opción. Como es la de ellos cobrar y querer proteger su obra con leyes de derechos de autor.
Estamos todos grandecitos para explicar cómo funciona esto o conceptos como los de creative commons (que por ningún lado habla de regalar para que otros cobren y se lucren con la obra de terceros). Existen otras miles y millones de opciones de películas, libros, canciones, software, etc., que no exigen pago por su uso, consumo e intercambio. ¿No quiere pagar? Perfecto! busque opciones legales que no cobran, pero no robe a otros que están en su derecho de querer ganar.
De eso se trata la Ley Lleras. De evitar que personas o empresas se lucren por la venta de material ilegal a través de Internet. Ahora bien, pueden estar tranquilos los que descargan películas, programas y canciones piratas. Lo podrán seguir haciendo. El objeto de la norma no es el usuario final, sino los operadores o prestadores de servicios de Internet. Por eso los que deben preocuparse son aquellos que acopian grandes cantidades de dicho material delictivo y, peor aún, que se lucran de ello.
Ahora sí, mis 'peros': no estoy de acuerdo que un aparato judicial como el nuestro, anquilosado y atrasado (nuestra rama judicial debe tener el mismo nivel tecnológico que cualquier país africano), se encargue de la correcta aplicación de justicia en temas digitales.
Personalmente creo que nos enfrentaremos a muchos problemas de aplicabilidad y funcionalidad de la norma. Por ejemplo, escuché en radio que es posible que en la calle nos pidan 'papeles que certifiquen' la legalidad del celular que llevamos, gracias a la nueva norma de control de celulares robados... increíble. ¿Acaso esperan que llevemos la factura laminada en la billetera?
A ese tipo de cosas nos podemos enfrentar en el caso de la Ley Lleras. Otra razón para preocuparme es por su costo que, sin duda, se lo traspasarán a los usuarios... a nosotros. Investigar las denuncias sobre repositorios de piratería, ordenar investigaciones y análisis técnicos, etc., requerirá de tiempo y dinero por parte de los operadores y, por la historia que conocemos, ese dinero no lo van a pagar las empresas de telecomunicaciones.
Elevar el costo total de uso de las telecomunicaciones en Colombia, en un momento de crecimiento vigoroso, es pegarse un tiro en el pie.
Hasta el momento, no veo en esa norma un ataque contra las libertades de los usuarios de a pie. Veo una puesta en cintura, con argumentación legal, contra quienes se lucran de la piratería. Eso pasa y seguirá pasando acá y en todo el mundo. Lo que no veo viable es que un sistema judicial rebosado, que no puede con lo que debe, esté en condiciones de hacer cumplir una norma en un campo que desconoce. Y que eso, además, nos vaya a costar más dinero a nosotros los usuarios.
Que venga la discusión abierta y sana. Gracias por leernos!
miércoles, 13 de abril de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
¿Existen los expertos en social media?
Antes que nada advierto: si cree que va a encontrar en este post burlas o ataques contra alguien puntualmente, siento desanimarlo. Tampoco espero que halle argumentos para hacerlo. Por eso omitiré, por primera vez en un post, los enlaces, para evitar suspicacias.
Realmente no me interesa polemizar de manera negativa, aunque por lo general mis opiniones son directas, frías y sin adornos, partiendo siempre del respeto por el pensamiento de los demás. Por ello, lo primero que debo decir es que me gustaría que existieran los expertos en redes sociales o social media. Lastimosamente no es así.
A diferencia de una ciencia de la salud, la ingeniería o de un oficio manual (pilotar un avión, por ejemplo), en donde existen teorías base, conocimiento secuencial producto de la experimentación, en el caso de las redes sociales no existe tal desarrollo evolutivo. Por ende, no se puede hablar de 'gente experta' en sentido estricto.
En un ecosistema en el que el insumo principal es la condición humana (válgame Dios!), enmarcada en herramientas variadas y cambiantes, con características como la inestabilidad y la arritmia para evolucionar y sostenerse, no pueden existir expertos.
Para calificarse como 'experto en algo' se requiere, entre otras cosas, de la habilidad para prever y pronosticar la solución y/o respuesta a una problemática o reto. Y esto, en el caso de las redes sociales, es virtualmente imposible lograrlo.
¿O acaso alguno de los que 'experimentamos' con esto del social media puede garantizar el resultado de alguna estrategia o campaña? No. Acá estamos frente a un torbellino en el que soltamos una cometa... a veces vuela, se sostiene. Otras (muchas) se va a pique, pese a que la construyamos igualito que el vecino exitoso.
Y eso es parte de lo emocionante de esta revolución. Estoy seguro que seremos la burla de nuestros nietos. Así como hoy nos reímos de la anécdota del tatarabuelo que usó el teléfono por primera vez y fue hasta la casa de su receptor para confirmar que haya recibido el mensaje, nuestra descendencia verá con mofa muchas de las cosas que hoy nos parecen normales en el uso y aplicación que le estamos dando a las redes sociales.
Insisto, este post no se trata de burlarse de nadie. Cuando me topo con personajes que se autoproclaman como 'expertos' o 'estrategas' en estas lides del 2.0, no me producen molestia, ni burla (bueno, a veces trino chistecitos al respecto). Hacen parte de mi observación diaria de este fenómeno. Igual entiendo y respeto que todos tenemos necesidad de ganarnos la vida. Es más, confieso que gracias a algunos de estos 'artistas', he tenido oportunidades de negocio al mejor estilo de 'lavabaños 2.0' que llega a limpiar sus gracias.
En nuestros días, los que consideramos 'expertos' son aquellos que han tenido un interesante golpe de suerte: el que administró la campaña de un presidente en redes sociales; el que se volvió personaje gracias a un viral; aquel que logró enfrentarse a una gran corporación a través de social media; otro que se tropezó con un modelo óptimo de negocio que el resto de la comunidad adoptó como propio, y uno más por ahí que tiene estilo para administrar a los seguidores de una marca cualquiera, etc. Hasta ahí.
Chispazos. Interesantes de analizar, pero sólo eso... momentos fugaces.
Por lo pronto, lo que queda es correr al lado de la puerta de este tren sin desfallecer. Nada es fijo. Ayer era 'cool' inventarse personajes para viralizar marcas y productos, creando cuentas de apoyo para dinamizar. Hoy crucifican al tipo que dijo que iba a regalar su casa, por la evidente farsa detrás. Hace seis meses, yo hubiese comprado esa idea.
Ayer tener un canal de Twitter o una página en FB con miles de followers y fans, y ojalá con una aplicación o juego, era el objetivo. Hoy, el nivel de 'influencia' es lo que manda. ¿Cómo se mide eso?... sigamos experimentando.
Tratar de estar un paso adelante, atento de las tendencias, experimentándolas, podría ser un ejercicio recomendable. Claramente, tener un sentido fuerte del desprendimiento y actitud de aprendizaje, son las mejores armas.
Y lo repito en serio: ojalá existieran los expertos en social media para aprender de ellos...
Realmente no me interesa polemizar de manera negativa, aunque por lo general mis opiniones son directas, frías y sin adornos, partiendo siempre del respeto por el pensamiento de los demás. Por ello, lo primero que debo decir es que me gustaría que existieran los expertos en redes sociales o social media. Lastimosamente no es así.
A diferencia de una ciencia de la salud, la ingeniería o de un oficio manual (pilotar un avión, por ejemplo), en donde existen teorías base, conocimiento secuencial producto de la experimentación, en el caso de las redes sociales no existe tal desarrollo evolutivo. Por ende, no se puede hablar de 'gente experta' en sentido estricto.
En un ecosistema en el que el insumo principal es la condición humana (válgame Dios!), enmarcada en herramientas variadas y cambiantes, con características como la inestabilidad y la arritmia para evolucionar y sostenerse, no pueden existir expertos.
Para calificarse como 'experto en algo' se requiere, entre otras cosas, de la habilidad para prever y pronosticar la solución y/o respuesta a una problemática o reto. Y esto, en el caso de las redes sociales, es virtualmente imposible lograrlo.
¿O acaso alguno de los que 'experimentamos' con esto del social media puede garantizar el resultado de alguna estrategia o campaña? No. Acá estamos frente a un torbellino en el que soltamos una cometa... a veces vuela, se sostiene. Otras (muchas) se va a pique, pese a que la construyamos igualito que el vecino exitoso.
Y eso es parte de lo emocionante de esta revolución. Estoy seguro que seremos la burla de nuestros nietos. Así como hoy nos reímos de la anécdota del tatarabuelo que usó el teléfono por primera vez y fue hasta la casa de su receptor para confirmar que haya recibido el mensaje, nuestra descendencia verá con mofa muchas de las cosas que hoy nos parecen normales en el uso y aplicación que le estamos dando a las redes sociales.
Insisto, este post no se trata de burlarse de nadie. Cuando me topo con personajes que se autoproclaman como 'expertos' o 'estrategas' en estas lides del 2.0, no me producen molestia, ni burla (bueno, a veces trino chistecitos al respecto). Hacen parte de mi observación diaria de este fenómeno. Igual entiendo y respeto que todos tenemos necesidad de ganarnos la vida. Es más, confieso que gracias a algunos de estos 'artistas', he tenido oportunidades de negocio al mejor estilo de 'lavabaños 2.0' que llega a limpiar sus gracias.
En nuestros días, los que consideramos 'expertos' son aquellos que han tenido un interesante golpe de suerte: el que administró la campaña de un presidente en redes sociales; el que se volvió personaje gracias a un viral; aquel que logró enfrentarse a una gran corporación a través de social media; otro que se tropezó con un modelo óptimo de negocio que el resto de la comunidad adoptó como propio, y uno más por ahí que tiene estilo para administrar a los seguidores de una marca cualquiera, etc. Hasta ahí.
Chispazos. Interesantes de analizar, pero sólo eso... momentos fugaces.
Por lo pronto, lo que queda es correr al lado de la puerta de este tren sin desfallecer. Nada es fijo. Ayer era 'cool' inventarse personajes para viralizar marcas y productos, creando cuentas de apoyo para dinamizar. Hoy crucifican al tipo que dijo que iba a regalar su casa, por la evidente farsa detrás. Hace seis meses, yo hubiese comprado esa idea.
Ayer tener un canal de Twitter o una página en FB con miles de followers y fans, y ojalá con una aplicación o juego, era el objetivo. Hoy, el nivel de 'influencia' es lo que manda. ¿Cómo se mide eso?... sigamos experimentando.
Tratar de estar un paso adelante, atento de las tendencias, experimentándolas, podría ser un ejercicio recomendable. Claramente, tener un sentido fuerte del desprendimiento y actitud de aprendizaje, son las mejores armas.
Y lo repito en serio: ojalá existieran los expertos en social media para aprender de ellos...
viernes, 4 de febrero de 2011
Un transexual en la portada de una revista para hombres
Un corto post para comentar un tema que con seguridad será comidilla de muchos por estos días: el desnudo en Soho de un conocido transgenerista, Endry Cardeño, conocido popularmente como Laisa por su papel en la novela Los Reyes, de gran fama y renombre (virtud que desde hace rato perdieron esos productos de la TV nacional).
Claramente el caso no se trata de atacar o no a la comunidad homosexual. El activismo de esta porción de la población ha permitido hacerse un espacio en una sociedad como la nuestra, logrando cosas como, por ejemplo, la igualdad de derechos civiles y patrimoniales, algo que en mi opinión personal era justo. No obstante, creo que faltan muchas generaciones para que exista un consenso de aceptación generalizada de la diversidad sexual en Colombia, que nos acerque a otros países más tolerantes.
Ahora, que una revista descrita a sí misma como 'Sólo para Hombres' (de ahí su nombre) decida con un alto grado de irreverencia darle la portada a un transgenerista, creo que no es una jugada del todo inteligente y mucho menos leal con su audiencia.
Si el interés de los propietarios y directivas de la revista es 'hacer ruido', con seguridad lo van a lograr. Es decir, si la fácil era poner a la marca Soho a retumbar acá en Colombia y todo el mudo, claramente lo lograrán.
Confieso que soy admirador de Soho. Su esmero inicial por incluir siempre grandes 'plumas' del periodismo, sumado al de incubar a otro tanto de talentos jóvenes del periodismo y la literatura, me hicieron asiduo a sus contenidos. Claro, la belleza y la piel femenina que tanto abundan también me amalgamaron a sus páginas gráficas, las cuales son ese maridaje perfecto para las buenas crónicas, reportajes y humor del producto.
En suma, es una gran revista para hombres. O lo era. Si yo, como carnívoro consumado, hago el esfuerzo de entrar a un buen restaurante de la categoría, para pedir un gran y jugoso trozo de punta de anca argentina o uruguaya término medio, lo menos que espero es que el mesero me traiga un helado de fresa.
Pago por algo que quiero, atado a mi condición y mis gustos. Y eso quiero recibir. Respeto a la comunidad gay, transgenerista. Comprendo su lucha. Pero también exijo respeto a mi condición. Si mi intención fuera deleitarme con travestis desnudos, con seguridad no me suscribo a Soho sino a otro tipo de producto apropiado.
Ojo, el tema tampoco es de libertad de expresión. Yo he sido defensor de Soho y sus 'locuras'. Estuve en la marcha de apoyo cuando el caso de la portada de la Azcárate y su parodia de la crucifixión; apoyé la iniciativa de tener a Yidis Medina 'al desnudo' como parte de revelar una cara distinta de este personaje vapuleado por 'amigos' y enemigos.
Pero en este caso, del transexual, siento que los de Soho prefirieron romper el trato con sus leales fans para lograr el objetivo del escándalo a costa de lo que sea.
Todo esto, lastimosamente, puede ser muestra de la fatiga del estilo del producto. Yo confío en que los profesionales detrás de la revista encontrarán mejores formas de evolucionar a Soho. Ojalá que esto del transexual en la portada (contra quien no tengo nada, de hecho me pareció un buen actor en su papel en los Reyes), se convierta en historia pronto y les permita ver que nunca se debe deshonrar el compromiso y lealtad de un medio con su audiencia, máxime cuando es tan vertical y perfilado como una revista masculina.
La idea es debatir con respeto. Argumentos y opiniones, serán muy bien recibidos.
Claramente el caso no se trata de atacar o no a la comunidad homosexual. El activismo de esta porción de la población ha permitido hacerse un espacio en una sociedad como la nuestra, logrando cosas como, por ejemplo, la igualdad de derechos civiles y patrimoniales, algo que en mi opinión personal era justo. No obstante, creo que faltan muchas generaciones para que exista un consenso de aceptación generalizada de la diversidad sexual en Colombia, que nos acerque a otros países más tolerantes.
Ahora, que una revista descrita a sí misma como 'Sólo para Hombres' (de ahí su nombre) decida con un alto grado de irreverencia darle la portada a un transgenerista, creo que no es una jugada del todo inteligente y mucho menos leal con su audiencia.
Si el interés de los propietarios y directivas de la revista es 'hacer ruido', con seguridad lo van a lograr. Es decir, si la fácil era poner a la marca Soho a retumbar acá en Colombia y todo el mudo, claramente lo lograrán.
Confieso que soy admirador de Soho. Su esmero inicial por incluir siempre grandes 'plumas' del periodismo, sumado al de incubar a otro tanto de talentos jóvenes del periodismo y la literatura, me hicieron asiduo a sus contenidos. Claro, la belleza y la piel femenina que tanto abundan también me amalgamaron a sus páginas gráficas, las cuales son ese maridaje perfecto para las buenas crónicas, reportajes y humor del producto.
En suma, es una gran revista para hombres. O lo era. Si yo, como carnívoro consumado, hago el esfuerzo de entrar a un buen restaurante de la categoría, para pedir un gran y jugoso trozo de punta de anca argentina o uruguaya término medio, lo menos que espero es que el mesero me traiga un helado de fresa.
Pago por algo que quiero, atado a mi condición y mis gustos. Y eso quiero recibir. Respeto a la comunidad gay, transgenerista. Comprendo su lucha. Pero también exijo respeto a mi condición. Si mi intención fuera deleitarme con travestis desnudos, con seguridad no me suscribo a Soho sino a otro tipo de producto apropiado.
Ojo, el tema tampoco es de libertad de expresión. Yo he sido defensor de Soho y sus 'locuras'. Estuve en la marcha de apoyo cuando el caso de la portada de la Azcárate y su parodia de la crucifixión; apoyé la iniciativa de tener a Yidis Medina 'al desnudo' como parte de revelar una cara distinta de este personaje vapuleado por 'amigos' y enemigos.
Pero en este caso, del transexual, siento que los de Soho prefirieron romper el trato con sus leales fans para lograr el objetivo del escándalo a costa de lo que sea.
Todo esto, lastimosamente, puede ser muestra de la fatiga del estilo del producto. Yo confío en que los profesionales detrás de la revista encontrarán mejores formas de evolucionar a Soho. Ojalá que esto del transexual en la portada (contra quien no tengo nada, de hecho me pareció un buen actor en su papel en los Reyes), se convierta en historia pronto y les permita ver que nunca se debe deshonrar el compromiso y lealtad de un medio con su audiencia, máxime cuando es tan vertical y perfilado como una revista masculina.
La idea es debatir con respeto. Argumentos y opiniones, serán muy bien recibidos.
miércoles, 26 de enero de 2011
Mis favoritas de Android (en constante actualización)

Poca carreta y al punto: este post se irá actualizando seguido, a medida que vaya encontrando aplicaciones nuevas que merezcan ser mencionadas y recomendadas. Perdonarán el atrevimiento, pues no haré una calificación basado en conceptos técnicos o en detalles de ingeniería: tan sólo postearé apps que desde mi humilde perspectiva de usuario normalito, ofrezcan una utilidad interesante.
También trataré de no mencionar apps famosas o que se mencionan en muchos sitios, sino aquellas mas bien desconocidas. Y claro, todas gratis.
Todas las apps acá mencionadas están disponibles en el Market. Arrancamos.
Barcode Generator. (Utilidad) Permite convertir direcciones URL, direcciones de correo, textos planos, contactos, SMS, números de teléfono y hasta direcciones de red WiFi en código de barras (de los cuadrados) para compartirlos luego en cualquier medio (publicarlos en un blog, ponerlos en la firma de correo, en un impreso, etc.). Para leer este tipo de códigos se debe descargar una app como Barcode Scanner. Lo interesante es que dependiendo el tipo de información que tenga el código, se activa el programa compatible, por ej: si es una URL, al escanearlo se abre el navegador.
Easy Tether (Utilidad). Es la respuesta a la típica pregunta: "¿Puedo usar mi teléfono como módem 3G?" Se debe instalar en el teléfono y en el computador (tranquilo que la aplicación del celular se encarga de instalar lo necesario en su Windows, Mac o Ubuntu). Se requiere el cable de datos (USB) del teléfono para conectarlo al PC y usar así el plan de datos en el equipo. Cuando investigué por este tipo de app, descubrí que existen muchas pero requieren de hacerle 'ROOT' al teléfono, procedimiento jarto y que requiere de cierto conocimiento extra. Easy Tether, no necesita esa vaina.
TuneIn Radio. (Multimedia) Algunos teléfonos, como mi Xperia X10, no poseen la funcionalidad de radio FM. Esta pequeña app le devuelve tan preciada capacidad, a través de radio en streaming, con la ventaja de que no sólo tendrá disponibles estaciones de radio colombianas, sino todas las que desee (y entienda) de prácticamente cualquier lugar del mundo. Utiliza el plan de datos de su teléfono. Y tiene un pequeño 'delay' (demora) de pocos segundos, respecto a lo que se está emitiendo en las emisoras.
WhatsApp. (Comunicaciones) Es de las famosas del momento. En palabras sencillas, hace lo mismo que el chat, PIN o messenger de Blackberry (sin pagar por ello). Posee las mismas funcionalidades de hecho (envío de fotos, videos, datos, emoticones, etc.) y, para mi gusto, incluso más eficientemente y rápido que en los BB. Otra cosa chévere: al instalarla, el programa analiza sus contactos y le enlista a todos aquellos que tengan WhatsApp instalada, de una, sin intercambio de pines, ni nada.
Waze. (GPS) Otra de las famositas. La pongo acá porque es de las que más uso. Mapas GPS completos de Bogotá (porfa si están otras ciudades me ayudan con sus comentarios), con navegación guiada por voz y la increíble funcionalidad de permitir posteos de novedades de tráfico (trancones, accidentes, retenes, etc.), hasta con foto si se quiere (que en el caso de Bogotá uno tranquilamente se puede bajar del carro a hacer fotos en medio del taco). Así se puede uno percartar de la situación de la ruta que se piensa tomar, de manera sencilla y amigable. Una joya para esta Bogotá de polisombras.
MP3 Music Donwload. (Música) Apps para descargar música hay muchas, pero esta en especial me parece sencilla y amigable. Permite buscar música por título de la 'tonada', el artista, el álbum, etc. Podrá escuchar en streaming la canción y meterlas en listas de favoritos, o, si el Sparrow que lleva por dentro se lo aconseja, bajarla a su celular. No sean piratas!
Sprite Mechanic. (Backup) No tiene que ver con bebidas. Se trata de una app que hace un respaldo de todas las aplicaciones que tenga instaladas en su teléfono, en un espacio dedicado de la microSD, para que cuando le toque, por alguna razón, devolver a la configuración inicial su celular o cambie de modelo, etc., pueda tener todas sus apps nuevamente sin tener que ir a buscarlas y descargarlas de nuevo.
2 Player Reactor. (Juego) Cuando se trata de jugar, para mi gusto, nada mejor que una consola, un TV de 40 pulgadas y un buen sistema de sonido 5:1. No obstante este sencillo jueguito (junto con los pájaros enojados), me cautivó. Se juega entre dos personas y ofrece pruebas de velocidad mental como sumas, adivinar capitales del mundo, parejas de objetos, entre muchas otras. Los jugadores deben presionar con agilidad su zona de la pantalla para ganar (o restar) puntos. Es repetitivo, pero muy entretenido para jugarlo con amigos o familiares poco afines con los gadgets.
Bambuser. (Multimedia) Otra famosa. Su promesa: permitir la transmisión de video en vivo desde la cámara del celular a Twitter (con su trino de alerta correspondiente y automático); Facebook, Blogger y Tumblr, entre otros servicios 2.0. La sensación de ser un reportero gráfico se eleva debido a que a medida que se va transmitiendo y narrando el video, usted verá cómo aumentan los viewers y hasta los mensajes que le llegan desde su audiencia.
Scan2PDF. (Utilidad) Esta app no la volví a encontrar en el Market. Permite capturar documentos (textos, libros, revistas, tarjetas de negocios, etc.) con la cámara del celular y convertirlos a PDF. Muy útil. Revisando encontré esta: CamScanner que sí está disponible y hace lo mismo.
Sus aportes, completamente bienvenidos!
lunes, 24 de enero de 2011
El periodismo es defendible... la injuria, no. El caso de Claudia López vs. Samper
Y vuelven los post no relacionados con tecnología. Sepan disculparme.
Ante tanta alharaca por el caso de Claudia López y su ya trillada demanda interpuesta por el expresidente Samper son muchas cosas las que se pueden decir. Máxime cuando la política se mezcla.
No obstante, en las bases puras del periodismo, y analizando el tema sin apasionamientos, queda claro que la demanda del Sr Samper tiene toda la cordura y asidero legal: la señora López insinuó asesinato en su columna sin tener pruebas y eso se llama calumnia. Así de claro.
Esto no se trata de si Samper recibió dineros del narcotráfico, si actuó en connivencia con criminales del Cartel de Cali, etc., etc. No vale el resentimiento o desprecio que se pueda (podamos) sentir por la figura del expresidente Samper y su doloroso paso por la Casa de Nariño.
Se trata de una discusión sobre la 'libertad de expresión' y en ese campo, claramente, la Sra López cometió una falta, que, además, contario a su interés venenoso, le insufla nuevos aires de victimización a Samper quien, hábil como lo conocemos todos, recoge el infantil error de López para seguir bajándole el volumen a lo grueso y elevando el tono de los 'ataques' que su figura recibe sin argumentación jurídica.
Periodismo no es decir lo que se viene en gana sin argumentos. Libertad de expresión no es denunciar delitos sin tener pruebas.
Personalmente me molesta ver en el canal de Twitter de López cómo se toma derechos que no le corresponden y dice: "Hoy mis derechos y los del periodismo pasaron al banquillo. Los defendimos con rigor, legalidad y dignidad". Señora López: lo que usted hizo no es periodismo. El periodismo bien hecho es defendible. La calumnia, no.
El periodismo que denuncia con argumentos, fuentes, datos, cifras y testimoniales de terceros, es infranqueable y hermético ante la censura y la mordaza que López invoca sin razón ni validez. Opinar con injuria y calumnia sólo resulta en demandas, tal y como le sucedió a esta Sra.
Hoy dijo en El Tiempo que "No me voy a retractar, mi columna era un recordatorio del proceso 8000 y el ingreso de dineros ilegales a la campaña del ex presidente Samper que es un hecho públicamente conocido y debatido y él no puede ahora con un manotazo judicial sellar la historia sobre su trayectoria". Claro y válido. Pero es que ese no es el sentido de la demanda. Sobre esos hechos no está demandando Samper. Lo que reclama es que López insinuó que él habría ordenado el asesinato de dos personas, entre esas la famosa Monita Retrechera, algo que sin pruebas se convierte en calumnia. Así de sencillo y claro.
A menos que factores políticos influyan, el fallo debe castigar ejemplarmente a López por calumniar. Así como lo dijo Samper. !Vea Claudia! Gracias a su infantil error, me puso a estar de acuerdo con Samper! Gran favor le hizo Ud a semejante personaje.
Ante tanta alharaca por el caso de Claudia López y su ya trillada demanda interpuesta por el expresidente Samper son muchas cosas las que se pueden decir. Máxime cuando la política se mezcla.
No obstante, en las bases puras del periodismo, y analizando el tema sin apasionamientos, queda claro que la demanda del Sr Samper tiene toda la cordura y asidero legal: la señora López insinuó asesinato en su columna sin tener pruebas y eso se llama calumnia. Así de claro.
Esto no se trata de si Samper recibió dineros del narcotráfico, si actuó en connivencia con criminales del Cartel de Cali, etc., etc. No vale el resentimiento o desprecio que se pueda (podamos) sentir por la figura del expresidente Samper y su doloroso paso por la Casa de Nariño.
Se trata de una discusión sobre la 'libertad de expresión' y en ese campo, claramente, la Sra López cometió una falta, que, además, contario a su interés venenoso, le insufla nuevos aires de victimización a Samper quien, hábil como lo conocemos todos, recoge el infantil error de López para seguir bajándole el volumen a lo grueso y elevando el tono de los 'ataques' que su figura recibe sin argumentación jurídica.
Periodismo no es decir lo que se viene en gana sin argumentos. Libertad de expresión no es denunciar delitos sin tener pruebas.
Personalmente me molesta ver en el canal de Twitter de López cómo se toma derechos que no le corresponden y dice: "Hoy mis derechos y los del periodismo pasaron al banquillo. Los defendimos con rigor, legalidad y dignidad". Señora López: lo que usted hizo no es periodismo. El periodismo bien hecho es defendible. La calumnia, no.
El periodismo que denuncia con argumentos, fuentes, datos, cifras y testimoniales de terceros, es infranqueable y hermético ante la censura y la mordaza que López invoca sin razón ni validez. Opinar con injuria y calumnia sólo resulta en demandas, tal y como le sucedió a esta Sra.
Hoy dijo en El Tiempo que "No me voy a retractar, mi columna era un recordatorio del proceso 8000 y el ingreso de dineros ilegales a la campaña del ex presidente Samper que es un hecho públicamente conocido y debatido y él no puede ahora con un manotazo judicial sellar la historia sobre su trayectoria". Claro y válido. Pero es que ese no es el sentido de la demanda. Sobre esos hechos no está demandando Samper. Lo que reclama es que López insinuó que él habría ordenado el asesinato de dos personas, entre esas la famosa Monita Retrechera, algo que sin pruebas se convierte en calumnia. Así de sencillo y claro.
A menos que factores políticos influyan, el fallo debe castigar ejemplarmente a López por calumniar. Así como lo dijo Samper. !Vea Claudia! Gracias a su infantil error, me puso a estar de acuerdo con Samper! Gran favor le hizo Ud a semejante personaje.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Descuidos que se disfrazan de inculpación
De antemano, nuevamente disculpas por un nuevo post no relacionado con tecnología.Por estos días hemos visto con dolor cómo las páginas de diarios, revistas y notas de TV y radio se llenan de noticias trágicas que ocurren al interior de centros comerciales.
Para colmo de males, los protagonistas de estas dolorosas situaciones terminan siempre siendo niños. Inocentes víctimas de lo que yo llamo 'descuidos que se disfrazan de inculpación'.
Hasta el cansancio ví, leí y escuché los casos de los niños que terminaron mutilados en una mano o pie en las escaleras eléctricas de Unicentro. En ambos casos, las declaraciones de la madre o padre del niño comenzaban con un "íbamos subiendo la escalera, cuando me dí cuenta, el niño comenzó a gritar". ¿Cuando me dí cuenta? ¿Acaso iba subiendo una escalera eléctrica, con su hijo de 4 años, sin estar pendiente del niño?
Podrán decirme lo que quiera, pero como padre yo no hago eso nunca. He visto con mis ojos en centros comerciales y almacenes, cómo niños chiquitos juegan solitos en las escaleras eléctricas o terminan subiendo sin compañía de sus padres, quienes sólo atinan a llamarlos a gritos desde la parte de abajo o arriba, con desdén.
La más reciente tragedia, en el centro comercial Imperial de Suba, registra un extraño accidente de un padre que cae desde un segundo piso con un bebé de meses en sus brazos. ¿Y el coche? ¿El canguro? ¿Perder el equilibrio en una baranda? No existe mejor prueba de que cuando se unen descuido y destino, suceden este tipo de horrorosas tragedias. Entonces, ¿por qué querer inculpar ahora al centro comercial? ¿Porque no tenía un letrero en las barandas que dijera "si se sienta en la banda de esta rampa eléctrica se puede caer y se va a matar"? Por Dios!
Es entendible que en medio del dolor, inimaginable para quienes no lo hemos vivido, los padres de estas víctimas terminen inculpando a todo el mundo. Pero vemos que la ambición jurídica se posa sobre las 'victimas' para tratar de inculpar a terceros por un clarísimo descuido de su parte.
Y a lo mejor exista lugar jurídico a una demanda, y más aún en un ambiente legislativo como el colombiano en donde la interpretación de las normas es la que manda. Pero nada tiene que ver el caso del niño que muere en un accidente ocasionado por un ascensor en mal estado, o ahogado por culpa de un tubo de succión en una piscina de un hotel, ambos casos de dolo directo de la empresa vinculada, a estos casos en los que el descuido termina en un accidente que la mínima responsabilidad paterna y el sentido común hubiesen podido evitar.
En el caso de Unicentro, la presión social propia de la cultura de la inculpación, terminaron llevando a la directivas a hacerse propia la culpa del accidente, en un afán por disminuir la afectación de la marca por el movimiento de usuarios que impulsaron un veto y un llamado a que la gente no volviera al lugar. Aunque, ¿dejarían ustedes de ir a la Costa Azul por la cantidad de personas que se ahogan accidentalmente allí al año? ¿No volverían a la Capilla Sixtina por la cantidad de turistas heridos tras caer accidentalmente por las escaleras del lugar? Son accidentes!!!! Son DESCUIDOS!!!! y por tanto responsabilidad de cada quien y su bajísimo sentido común.
Insisto, todas estas situaciones son 'accidentales' y para que los accidentes ocurran se necesita del descuido de alguien (o de el designio de Dios, quien así lo quiso).
Por lo pronto, como todos ustedes, me lamentaré siempre junto a estos padres que se ven envueltos en tales tragedias. Lloraré con ellos, por efecto de espejo, del dolor de perder a sus hijos o de verlos seriamente mutilados. Oraré por la recuperación completa de los niños afectados. Pero claramente, no culparé a la falta de un letrero en un sitio público para saber que debo estar atento y responsable de las medidas mínimas de seguridad y sentido común para mantener a salvo a mis hijos.
martes, 6 de julio de 2010
Steve, quédate con tu funda

La noticia de la semana pasada en materia de tecnología era, sin duda, la respuesta de Apple ante el fallo de recepción en la antena del iPhone 4G. Los fanáticos de dicho teléfono estaban ansiosos por saber de qué forma la compañía se encargaría de resolver el problema.
No obstante, muy a su estilo, el presidente de la gran compañía dejó atónitos a todos con su pasmosa solución: un forro de cuero, que aislará el toque de la mano en la 'zona débil que tiene el iPhone 4' y mantendrá correcta la señal.
Me considero un seguidor asiduo de los buenos productos Apple. Fui usuario de Mac Classic en su momento y mi primer PC 'en serio' fue un Apple Performa, precursor y pionero de lo que hoy conocemos como los 'todo en uno'. He tenido varios iMac hasta hoy día, desde el que blogueo, un iMac de 24 pulgadas que considero como 'el papá' de todas mis posesiones tecnológicas.
Claro, poseo iPod Classic y considero que apenas el iPod Touch llegue a una capacidad similar (decente) de almacenamiento a la que tengo hoy día, sin duda tendré uno.
Pero en el caso del iPhone, me considero especialmente crítico. Se que no siempre los mejores productos son los que logran éxito comercial. Por ello, contra las cifras de ventas del teléfono de la manzana no hay nada que decir, ni contra su gran aporte a la democratización de la música (pese a que se logró al "si no le gusta, de malas" que Jobs le impone a la disqueras para poder figurar en el iTunes Store).
Realmente el iPhone como concepto, ya tiene un avatar fijo en el muro de la mitología tecnológica. No obstante, desde el punto de vista tecnológico, debe ser pintado bien abajo, muy lejos de otros modelos de empresas que, a pesar no tener una gran efectividad comercial y de mercadeo, son mucho más máquinas que el iPhone.
Así como la 'magia' del Blackberry se reduce a su fastidioso chat (¿sabían los de BB que pagan por un chat?), la del iPhone se concentra en dos apartados: su fantástica pantalla multitoque y la opción de las aplicaciones (muchas) que se pueden descargar de la tienda.
Se también que la experiencia de navegación (pese a no tener flash) es pasmosa.
De resto, en mi humilde concepto, el iPhone no es más. De hecho, le falta mucho para llegar a ser un buen teléfono. Sin ir mas lejos: el bluetooth es de adorno (no permite intercambiar canciones, fotos, videos, etc., con otros teléfonos o PC); no tiene radio FM; la cámara produce ternura; su puerto de datos es propietario (no es un estándar); y su precio, o mejor, su costo total de propiedad (suma total de dinero que se paga por el aparato y el contrato) es muy elevado.
Lo de la pantalla, otras marcas ya están llegando a un muy buen punto. En lo referente a aplicaciones, puedo vaticinar que el Android Market dentro de poco hará parecer a la iTunes Store como una botica de barrio.
Claro, muchas de las cosas negativas que tiene el iPhone se podrán corregir con aplicaciones gratuitas o pagas. Incluso algunas de ellas ya están corregidas o mejoradas en el iPhone 4G, pero, ¿ese es el derecho de las cosas? ¿Por qué lanzar un producto limitado, al que se le van agregando las funciones, de a poco, versión tras versión, para obligar a los usuarios a pagar por cada lanzamiento? ¿Qué pasa con esos que pagaron por un iPhone 3G o 3Gs y que ahora no pueden disfrutar de varias ventajas de la versión 4G por limitaciones de hardware?
Y hablando de limitaciones de hardware, y volviendo al tema de este post, lo de la antena es un ejemplo de ello. Dice el señor Jobs que no son muchas las denuncias, como dijeron algunos medios en sus artículos de "mierda", o en la "basura" y "mentiras" que acostumbran a escribir, las que se han recibido de los usuarios al respecto.
En contravía con esto, las demandas no se han hecho esperar, ni las malas calificaciones de empresas como Consumer Report, que aconsejan directamente no comprar el dispositivo ante el evidente fallo.
Responder atacando y señalando a otras empresas, diciendo que Nokia, Blackberry, HTC o Motorola también tienen ese mismo problema, pero que lo esconden y que Apple "sí pondrá la cara" es algo que raya en lo estúpido.

Ahora, afirmar que un forro en cuero y que una actualización para corregir el gif animado que muestra la potencia de la señal es una solución perfecta, y que eso es "pensar en nuestros usuarios", ya se pasa al campo de la grosería.
El propio servicio de Apple Care dice que tal actualización no servirá de nada para arreglar el problema. Y no hacía falta que lo dijeran, pues se cae de su peso.
Aunque mi sensatez me dice que sobra, quiero de todas maneras advertir que no estoy atacando a los usuarios de iPhone. Tengo muchos amigos que poseen uno y hablan maravillas del aparatico, aunque saben, muy en el fondo, de sus limitaciones, las cuales compensan con el amor y pasión que tienen con la marca. Y eso no está mal, de hecho, según Fortune, el 77% de las ventas de iPhone 4G es de personas que quieren cambiar su viejo iPhone.
Esos amigos, con los que he hablado, saben que en esto de la antena del 4G, a Apple se le fue la mano. Hace falta creerse y sentirse demasiado 'agrandado' para salir con lo que salió Apple.
Ojalá el mercado le dé un merecido 'castigo' a Apple esta vez y los usuarios de la marca no compren o devuelvan el 4G y se esperen a que la empresa, por presión de la gente, fabrique un nuevo modelo, corregido, y le puedan decir en coro a Steve: "quédate con tu funda".
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