No soy amigo de los programas realitie, o reality, o como se escriba. También soy claro al decir que tengo pocos insumos para opinar al respecto. Me vi uno, el primero, ese que ganó un mecánico rasta en una isla. Y creo que parte del primer Protagonista de Novela. De resto, nada, es decir, mi crítica no es desde lo argumentativo sobre tal formato de TV. De hecho la empresa para la que trabajo ahora lanzó un programa de este estilo.
Sin embargo, no deja de causar preocupación lo que pasó con este muchacho Óscar de Protagonistas de Novela. Y no lo digo por lo sucedido, lo de la crisis de nervios, el intento de suicidio y la amenaza con un arma cortopunzante a otro concursante, según cuentan algunos sitios.
Mi inquietud es sobre la responsabilidad de la empresa de televisión que se encarga de la producción. ¿Le cabría un juicio de responsabilidad no sólo moral, sino civil y hasta penal, por lo sucedido?
Vamos por partes. Saber que este muchacho, por su origen, personalidad, evidente afán de protagonismo, sería un personaje complicado y riesgoso de controlar, era evidente. No había que ser psicólogo para darse cuenta, durante la prueba de ingreso, que el man estaba rayado. Y allí viene lo grave: lo escogieron por eso mismo. Sin duda para la producción, esa personalidad encajaba perfecto con la receta.
Lo que sé de ese muchacho lo leí en medios como Kienyke. Alguna vez lo vi unos minutos, cuando mi esposa (creo que por fastidiarme en una discusión sin importancia) me quitó el control del TV y sintonizó el programa.
Lo triste y aún mas desolador es que Óscar es precisamente una creación de esa mala TV. No me refiero al Óscar enfermo de hoy, el hospitalizado. Aludo a esos jóvenes en nuestras ciudades y provincias que han sido criados por las novelas, programas insulsos, con valores sociales débiles, de sueños banales, con figuritas de papel que giran en torno a la belleza y la fama, la pataleta y la idea de que de esa manera se logra el éxito, la plata y la oportunidad de trasgredir lo establecido, por 'ser famosos'.
En Colombia, en nuestros pueblos, hay miles de Óscar. Hombres y mujeres que sueñan muy en serio con lograr esa promesa de éxito y felicidad que les ha construido la paupérrima TV nacional 'de entretenimiento'.
Claramente por eso este muchacho es como es. Frágil, agresivo, inestable emocionalmente, luchando a diario por crearse una personalidad que sigue a medias, combatiendo (con los valores que ha visto en sus novelas) con las adversidades sociales, con la socialización misma. Estoy seguro que un análisis sicológico a Óscar arrojaría resultados reveladores.
Este caso, ojalá me equivoque, se le saldrá de las manos a la empresa productora. Jugar a inventarse personajes, esta vez, les desbordó los planes. ¿Qué pasaría si, Dios no quiera, la historia de este muchacho termina en tragedia?
Algunos dirán que no. Que el raye de personas como Óscar no pueden ser achacado a la TV y su contenido. Pero desde mi óptica, creo que sí es así, por lo menos en una porción importante. No por nada se ha armado semejante polémica en torno a series como la de Escobar, que muy bien hecha, actuada y producida está, pero de valores éticos y morales para los más jóvenes, pocón.
Es triste verlo de esta manera. Lastimosamente seguiremos así. Con una TV formando a 'Óscares', los cuales, en su momento y cuando lo necesite, usará para seguir alimentando su triste fábrica.
jueves, 23 de agosto de 2012
jueves, 2 de agosto de 2012
Mi cuarto aniversario en Twitter
Según el servicio de Tweenfo (www.tweenfo.com) fue el primero de agosto de 2008, casi a las 11 de la noche, cuando creé mi cuenta de Twitter, salí del cascarón (ahora entiendo lo de los avatares de 'huevo' para los primíparos) y emití mi primer trino.
No recuerdo ese primer trino. Tampoco se puede recuperar. Para personas que hemos trinado mas de 3.200 veces, que es el límite que el servicio tiene para la consulta pública de su base de datos, no es posible ir hasta allá. Si usted está en ese rango de los 3.200, podrá hacerlo en servicios como www.mytweet16.com.
Lo que sí recuerdo es el 'amor a primera vista' con esta herramienta. Y como en todo proceso de enamoramiento, 'algo' le vi, 'algo' me cautivó. Estábamos en ese año en una época en la que el chat, la mensajería instantánea, era el medio de comunicación de la sociedad digital.
En palabras claras, la herramienta con la que perdíamos el tiempo era Messenger. Y en Facebook (el 31 de julio de 2007 abrí mi perfil).
También recuerdo que me demoré en escoger mi arroba, mi apodo. Y la elegí con el 'tecno' porque decidí que mi Twitter iba a ser meramente informativo sobre el tema que me apasiona: la tecnología.
Y así fueron mis primeros trinos. Una titular noticioso y un enlace a un 'app' o sitio web, de los que recomendaba en la revista Enter, en la columna del 'Dr Enter', cuando trabajaba en dicho medio.
Me prometí no trinar pendejadas, diferenciarme de, en su momento, el incipiente escenario en donde los "tengo hambre", "voy al baño" y "este es mi almuerzo", abundaban.
Obvio sucumbí y me volví tan banal como los demás, siguiendo precisamente la esencia apasionante de esta red que sobrevive y se empodera, precisamente, de esa condición básica humana de compartir, hablar, comunicar, etc., desde lo mas critico y serio, hasta la tontada mas insignificante.
Recuerdo que @hyperconectado tenia 800 followers, @Solano menos, pero crecía vertiginosamente, @diegocambiaso era otro de mis referentes, junto con @guapacho y @patton.
Mi Twitpic sí lo pude consultar desde el comienzo. Ver esas fotos me devuelve en el tiempo, me llena de mucha nostalgia, como me emociona saber todo lo que dicho y he callado en Twitter, una red de la que nunca me despegaré (espero), para seguir aprendiendo y disfrutando.
Finalmente: por qué digo que Twitter era chévere hace tres años? No se. Nostalgia tonta, tal vez.
No recuerdo ese primer trino. Tampoco se puede recuperar. Para personas que hemos trinado mas de 3.200 veces, que es el límite que el servicio tiene para la consulta pública de su base de datos, no es posible ir hasta allá. Si usted está en ese rango de los 3.200, podrá hacerlo en servicios como www.mytweet16.com. Lo que sí recuerdo es el 'amor a primera vista' con esta herramienta. Y como en todo proceso de enamoramiento, 'algo' le vi, 'algo' me cautivó. Estábamos en ese año en una época en la que el chat, la mensajería instantánea, era el medio de comunicación de la sociedad digital.
En palabras claras, la herramienta con la que perdíamos el tiempo era Messenger. Y en Facebook (el 31 de julio de 2007 abrí mi perfil).
También recuerdo que me demoré en escoger mi arroba, mi apodo. Y la elegí con el 'tecno' porque decidí que mi Twitter iba a ser meramente informativo sobre el tema que me apasiona: la tecnología.
Y así fueron mis primeros trinos. Una titular noticioso y un enlace a un 'app' o sitio web, de los que recomendaba en la revista Enter, en la columna del 'Dr Enter', cuando trabajaba en dicho medio.
Me prometí no trinar pendejadas, diferenciarme de, en su momento, el incipiente escenario en donde los "tengo hambre", "voy al baño" y "este es mi almuerzo", abundaban.
Obvio sucumbí y me volví tan banal como los demás, siguiendo precisamente la esencia apasionante de esta red que sobrevive y se empodera, precisamente, de esa condición básica humana de compartir, hablar, comunicar, etc., desde lo mas critico y serio, hasta la tontada mas insignificante.
Recuerdo que @hyperconectado tenia 800 followers, @Solano menos, pero crecía vertiginosamente, @diegocambiaso era otro de mis referentes, junto con @guapacho y @patton.
Mi Twitpic sí lo pude consultar desde el comienzo. Ver esas fotos me devuelve en el tiempo, me llena de mucha nostalgia, como me emociona saber todo lo que dicho y he callado en Twitter, una red de la que nunca me despegaré (espero), para seguir aprendiendo y disfrutando.
Finalmente: por qué digo que Twitter era chévere hace tres años? No se. Nostalgia tonta, tal vez.
miércoles, 11 de julio de 2012
Mi historia de amor con Santafé
No soy de esos hinchas que tienen en claro fechas, nombres de jugadores, o de los que recita alineaciones exactas de la 'época dorada' del equipo. Pero soy santafereño. Diría que de los clásicos-ortodoxos. Y para ser ese tipo de hicha santafereño se deben cumplir varios elementos: sufrir con abnegación con los resultados. Buenos o malos pues, por lo general, Santafé logra sus victorias de manera sufrida, en los últimos minutos, cuando ya no quedan uñas y los músculos perineales ya no dan mas. El santafereño ortodoxo no maldice o insulta a la institución. Critica, como todos, a sus jugadores y técnicos, pero nunca irrespeta al equipo. Lo que se ama no se hiere.
El santafereño ortodoxo-clásico odia con devoción a millitos. Es un odio curado, constante, profundo, persistente, del bueno, como un buen whisky, añejo y muy fino.
También es un hincha que va al estadio sagradamente, que lo escucha por radio cuando va de visitante. En mi caso personal debo confesar que el estrés me invade de tal manera, me da taticardia, me cambia el genio, sufro de ansiedad previa al partido, que por salud (y gracias a un TV LED de 55 pulgadas y Directv HD) he optado por verlo desde la comodidad de mi casa de unos meses hacia acá.
El santafereño ortodoxo ha llorado por su equipo. De alegría pero sobretodo por impotencia y rabia. La última vez que lloré en el Campín fue por un 1-4 que nos propinó el DIM en un partido clave para entrar a cuadrangulares. ¡Qué falta de garra la de esos pechofríos en ese partido! (Otra palabra que el hincha ortodoxo-clásico apropia y comprende: garra). Lloré en 1996 cuando jugamos el paso a la final de la Conmebol frente al Vasco da Gama del 'animal' Edmundo. Nos fuimos a penales. Dudamel tapó al displicente brasileño el primer cobro, el estadio estalló en emoción, se apagaron las torres... volvió la luz, ganamos... mucha emoción junta.
Finalmente, el hincha ortodoxo-clásico ha heredado de su padre la pasión por el rojo. A mi me tocó además hacer el curso como es, sufriendo. Pasé mi infancia y adolescencia en El Espinal, Tolima, por labores de mi padre. En esa década ochentera, nos tocaba ir a ver a Santafé a donde más cerca nos quedaba: el Murillo Toro.
Camiseta, gorra y banderín con la imagen de Monaguillo, el león mascota de mi equipo, eran parte del ritual que nos llevaba los domingos hasta la capital tolimense. Y no teníamos un mal equipo: Carpene, Navarro Montoya (sí, el arquero colombo argentino), Batato Castro, Astolfo Romero, Umaña (quien fuera técnico del equipo años después), el palmero Morales (pata de la buena), Gottardi Cuero y Teglia.
Lo malo es que del lado pijao estaba nada mas y nada menos que el glorioso 'kokoriko Tolima' con figurones del tamaño de Víctor Hugo del Río (goleador histórico de ese equipo) a quien vi jugar en 1984. Claro, nos devolvíamos la mayoría de las veces con varios goles en el recuerdo, además de las rechiflas y burlas de los hinchas pijaos antes, durante y después del partido.
"Esto es ser hincha de Santafé, sufrir", me decía mi papá, imagino que al verme la cara de desazón luego de cada partido.
Luego vinieron los 90, épocas muy bonitas, de Tren Valencia, Checho Angulo, Freddy Rincón, Cañoncito hijo, Acisclo, Mondragón, Tilger, Ruben Darío... años más tarde Leider Calimenio (oh oh oh!), el calvo Pérez, Copete, gente que ahora nos tiene soñando con acariciar una séptima estrella.
Escribo este post antes de esos resultados. No se cómo nos vaya a afectar si quedamos campeones. Lo que sí se es que mi amor por esta camiseta no va a cambiar, pase lo que pase. Gracias rojo de mi alma.
martes, 10 de julio de 2012
El avión de Avianca...
Nunca he perseguido retribución alguna por mis quejas en redes sociales. A lo sumo, exponer la experiencia para el aprendizaje de los vinculados. Y esta queja no es distinta. Ni disculpas, ni plata, ni nada espero.
Estuvimos de vacaciones en Islas del Rosario con mi familia hace un par de semanas. Una oportunidad de tarifas que se alinearon nos permitieron tremendo destino. De regreso a Bogotá, mi cuñado entregó en el aeropuerto de Barranquilla sus maletas e incluso le ofrecieron que enviara la maleta que llevaba de mano, para que viajara más cómodo. Lo hizo.
Al llegar a Bogotá descubrimos que faltaba la cámara digital. Oh sorpresa, no sólo le abrieron la maleta en la que iba la cámara, sino una segunda maleta en la que iba, como no, el cargador. Hasta unas monedas que iban en ese bolsillo se llevaron.
Claramente se llamó de inmediato a Avianca a poner la denuncia. Aquí arranca la eterna lista de preguntas: ¿por qué no toman medidas inmediatas, si con seguridad el ladrón está en pleno turno en Barranquilla?
Se recibe la denuncia y a los días llaman a informar que no pagaban el equipo, por ser de valor y llevarse en bodega, pues está en la letra menuda, en las políticas de servicio, que es responsabilidad del usuario no entregar en custodia elementos de valor en su equipaje de bodega.
Graciosa respuesta. Aunque preocupante y no por el hecho de que no respondan (aunque si se entrega una maleta, es responsabilidad del transportador devolverla en el mismo estado y contenido al final del 'contrato'), sino por la triste desidia de la empresa por cortar de raíz el problema.
No llamen a decir "no le vamos a pagar", pues el valor del equipo no es el tema. Lo que uno espera escuchar es "nuestros sistemas de seguridad y control detectaron al ladrón y hemos tomado las medidas", o algo por el estilo.
Mi experiencia con Avianca siempre ha sido buena. No me quejo, es mi aerolínea preferida, siempre lo ha sido, y en este impasse, no dejaré de usarla, aunque el dolor no se me pasará pronto.
Mientras llaman a decir que no pagan, por que además es su culpa de pasajero confiado, queda la sensación de que el ladrón, el avión de Avianca, sigue fresquísimo registrando y robando en otras maletas, con total impunidad. ¿Acaso no entienden que cuando uno es víctima de robo, la principal preocupación es que se haga algo con el delincuente? Lo robado, robado está.
Bueno, mas o menos. Mi hija cumplió seis años durante las vacaciones y le preparamos un mapa pirata, escondimos su regalo, dejamos 'olvidada' una botella con el mapa en el mar, para que ella la encontrara. Su emoción, caras, gestos, durante la búsqueda del tesoro, y al llegar a la cabaña en medio de una piñata sorpresa con toda la familia, se fueron en esa cámara. El aparato, señores de Avianca, no vale. Por esas fotos y videos daría lo que fuera.
Disfruta de la cámara, avión. Espero que al menos te hayas enternecido con la cara de emoción de mi hija.
Estuvimos de vacaciones en Islas del Rosario con mi familia hace un par de semanas. Una oportunidad de tarifas que se alinearon nos permitieron tremendo destino. De regreso a Bogotá, mi cuñado entregó en el aeropuerto de Barranquilla sus maletas e incluso le ofrecieron que enviara la maleta que llevaba de mano, para que viajara más cómodo. Lo hizo.
Al llegar a Bogotá descubrimos que faltaba la cámara digital. Oh sorpresa, no sólo le abrieron la maleta en la que iba la cámara, sino una segunda maleta en la que iba, como no, el cargador. Hasta unas monedas que iban en ese bolsillo se llevaron.
Claramente se llamó de inmediato a Avianca a poner la denuncia. Aquí arranca la eterna lista de preguntas: ¿por qué no toman medidas inmediatas, si con seguridad el ladrón está en pleno turno en Barranquilla?
Se recibe la denuncia y a los días llaman a informar que no pagaban el equipo, por ser de valor y llevarse en bodega, pues está en la letra menuda, en las políticas de servicio, que es responsabilidad del usuario no entregar en custodia elementos de valor en su equipaje de bodega.
Graciosa respuesta. Aunque preocupante y no por el hecho de que no respondan (aunque si se entrega una maleta, es responsabilidad del transportador devolverla en el mismo estado y contenido al final del 'contrato'), sino por la triste desidia de la empresa por cortar de raíz el problema.
No llamen a decir "no le vamos a pagar", pues el valor del equipo no es el tema. Lo que uno espera escuchar es "nuestros sistemas de seguridad y control detectaron al ladrón y hemos tomado las medidas", o algo por el estilo.
Mi experiencia con Avianca siempre ha sido buena. No me quejo, es mi aerolínea preferida, siempre lo ha sido, y en este impasse, no dejaré de usarla, aunque el dolor no se me pasará pronto.
Mientras llaman a decir que no pagan, por que además es su culpa de pasajero confiado, queda la sensación de que el ladrón, el avión de Avianca, sigue fresquísimo registrando y robando en otras maletas, con total impunidad. ¿Acaso no entienden que cuando uno es víctima de robo, la principal preocupación es que se haga algo con el delincuente? Lo robado, robado está.
Bueno, mas o menos. Mi hija cumplió seis años durante las vacaciones y le preparamos un mapa pirata, escondimos su regalo, dejamos 'olvidada' una botella con el mapa en el mar, para que ella la encontrara. Su emoción, caras, gestos, durante la búsqueda del tesoro, y al llegar a la cabaña en medio de una piñata sorpresa con toda la familia, se fueron en esa cámara. El aparato, señores de Avianca, no vale. Por esas fotos y videos daría lo que fuera.
Disfruta de la cámara, avión. Espero que al menos te hayas enternecido con la cara de emoción de mi hija.
viernes, 22 de junio de 2012
Memorización: ¿enemigo natural de la globalización?
La sobreoferta de información hace compleja la creación de conocimiento.
José Carlos García R.
Es un hecho. En la era de la información y la multiplicidad
de fuentes y medios, establecidos y sociales, la humanidad cada vez se sume en
un escenario en donde la replicación de datos superpone a la creación
intelectual.
Según un análisis de los expertos en fenómenos antropológicos
de la comunicación, José Miguel Pereira, Director de la Maestría en
Comunicación y coordina académicamente la Cátedra UNESCO de Comunicación; y Mirla
Villadiego Prins, investigadora del departamento del Comunicación de la
Universidad Javeriana, “vivimos un modelo educativo que privilegia la
reproducción memorística por encima de la apropiación creativa del conocimiento”.
Ambos investigadores hacen alusión a la herencia del modelo
educativo que, por siglos, nos ha llevado al aprendizaje por repetición. De
hecho, como plantean en el libro ‘Comunicación, Cultura y Globalización’, los
estudiantes presentan problemas para interpretar, contrastar y concluir, por lo
que “en muchas oportunidades piden volver a las prácticas tradicionales” de
medición por conocimiento memorístico.
El impacto de los medios sociales
En ese escenario, la globalización, apalancada en la explosión
de información de los nuevos medios digitales y sociales, ha terminado por profundizar
este fenómeno, generando en las audiencias una mayor lejanía e incapacidad a la
hora de contextualizar y aprehender conocimiento.
Tal ambiente globalizado exige, por el contrario,
precisamente de competencias de comprensión de los datos, pues “en la
globalización se requiere de seres menos consumidores y más productores”,
afirman los expertos.
La capacidad de comprender la realidad del entorno de manera
contextualizada es la que permite la construcción analítica de conocimiento. De
otra manera, el consumo pasivo de datos nos lleva a la incapacidad de diferenciar
realidades propias, por encima incluso de información exógena irrelevante para
la construcción de conocimiento local.
En tal escenario, la capacidad de contextualización se
desdibuja desde la perspectiva localizada por una globalizada.
miércoles, 20 de junio de 2012
El estilo Vladdo de hacer 'social media'...
Vladdo es un man pilo. La acidez y 'fino humor' de sus caricaturas son reflejo de una inteligencia y olfato especiales.
Sin embargo, su sentido de lo que es 'hacer social media' no es tan afortunado. Lastimosamente, Vladimir es una de esas personas que al menor comentario o trino contrario, crítico o burlón, decide bloquear al remitente.
¿Que eso es válido y si se le da la real gana hacerlo no hay por qué criticarlo? Cierto. Este señor fue víctima de lo que conocemos como 'matoneo' digital. Groserías, insultos y hasta amenazas lo agobiaron el año pasado hasta hacerlo cerrar por un tiempo su cuenta de Twitter.
Hasta en El Tiempo, ese medio contra el cual destila bastante odio Vladimir (siendo que allí trabajó por varios años y del cual salió, dice él, por "censura") publicó la noticia de su decisión.
Sin embargo, en mi humilde opinión, me parece raro, por usar una palabra aproximada, que una persona que se dedica a la crítica ácida, burlona y humorística, propias del género de la caricatura política, se moleste por aquello que precisamente hace tan bien.
Las menciones estarán siempre ligadas al tipo de contenido que compartes. Y si hablas de política, violencia, partidismo, expresidentes, etc., pues claramente tendrás que 'socializar' con personas que también tienen una opinión al respecto.
Coincido con las palabras de Vladdo cuando cerró su cuenta: "Ya no se podía discutir con decencia. Cuando se pasa a las amenazas, a la intimidación, al insulto y a palabras de mayor calibre, ya no tiene sentido". En esos escenarios, yo también bloqueo.
Pero, ante una crítica decente, una observación de su trabajo, Vladimir opta por lo mismo, bloquear.
Yo, gracias a Dios, no recibo insultos en Twitter (salvo cuando me burlo de los hinchas de Millonarios).
Pero ante trinos en los que critican mi trabajo, e incluso a veces atacan con cierta vehemencia, trato de generar espacios de discusión. Puedo decir que en el 100 por ciento de las veces, he logrado 'darle la vuelta' a la situación y lograr valiosos consensos, puntos de vista críticos que me ayudan a entender mejor muchas cosas. En otras ocasiones, al menos quedamos en claro con el crítico que no vamos a llegar a consenso alguno, pero que es respetable eso. Vale decir que recibir críticas es algo jarto. A mi me descontrola y reconozco que molesta.
Claramente, Vladimir con más de 150.000 seguidores debe recibir cientos de menciones al día y ponerse en el plan de contestarlas todas no es algo factible. Pero creo que dedicarse a bloquear todo aquello que no te alaba, o te adula, es un error y debe exigir una gran cantidad de tiempo también.
Eso lo pude notar con los comentarios de algunos de mis seguidores en Twitter al preguntarles si habían sido bloqueados por Vladdo, duda en la que expuse mi trino por el cual fui 'silenciado' por Vladimir: no me gustó su programa. Y triné eso, con algo de humor (creo). Pero el resto de sus trinos, críticas políticas y caricaturas, me parecen geniales en su mayoría.
La mayoría de los bloqueados por Vladimir coincidieron en afirmar que "es una persona a la que no le gusta la crítica". Otra mas se dio cuenta que estaba bloqueada sin saber por qué.
No sé si esto le importe a Vladdo. Yo lo 'vi' blandirse contra sus acosadores vulgares (otro error); también lo vi discutir con argumentos frente a críticos, todo esto en su primera etapa como tuitero. Tal vez eso fue lo que precisamente lo desesperó.
Ojalá algún día intentara debatir con alguno de esos trinos que no alaban. Dedicar algunos de esos minutos que debe invertir al día bloqueando, a hacer un experimento. ¿Tal vez contestar con un chiste? ¿Invitar al crítico a darle una mejor opción o ideas para su programa? ¿Qué tal leer trinos críticos o burlones en contra del programa al aire y contestarles con acidez y burla? ¡Sería un hit esa sección!
Sin embargo, su sentido de lo que es 'hacer social media' no es tan afortunado. Lastimosamente, Vladimir es una de esas personas que al menor comentario o trino contrario, crítico o burlón, decide bloquear al remitente.
¿Que eso es válido y si se le da la real gana hacerlo no hay por qué criticarlo? Cierto. Este señor fue víctima de lo que conocemos como 'matoneo' digital. Groserías, insultos y hasta amenazas lo agobiaron el año pasado hasta hacerlo cerrar por un tiempo su cuenta de Twitter.
Hasta en El Tiempo, ese medio contra el cual destila bastante odio Vladimir (siendo que allí trabajó por varios años y del cual salió, dice él, por "censura") publicó la noticia de su decisión.
Sin embargo, en mi humilde opinión, me parece raro, por usar una palabra aproximada, que una persona que se dedica a la crítica ácida, burlona y humorística, propias del género de la caricatura política, se moleste por aquello que precisamente hace tan bien.
Las menciones estarán siempre ligadas al tipo de contenido que compartes. Y si hablas de política, violencia, partidismo, expresidentes, etc., pues claramente tendrás que 'socializar' con personas que también tienen una opinión al respecto.
Coincido con las palabras de Vladdo cuando cerró su cuenta: "Ya no se podía discutir con decencia. Cuando se pasa a las amenazas, a la intimidación, al insulto y a palabras de mayor calibre, ya no tiene sentido". En esos escenarios, yo también bloqueo.
Pero, ante una crítica decente, una observación de su trabajo, Vladimir opta por lo mismo, bloquear.
Yo, gracias a Dios, no recibo insultos en Twitter (salvo cuando me burlo de los hinchas de Millonarios).
Pero ante trinos en los que critican mi trabajo, e incluso a veces atacan con cierta vehemencia, trato de generar espacios de discusión. Puedo decir que en el 100 por ciento de las veces, he logrado 'darle la vuelta' a la situación y lograr valiosos consensos, puntos de vista críticos que me ayudan a entender mejor muchas cosas. En otras ocasiones, al menos quedamos en claro con el crítico que no vamos a llegar a consenso alguno, pero que es respetable eso. Vale decir que recibir críticas es algo jarto. A mi me descontrola y reconozco que molesta.
Claramente, Vladimir con más de 150.000 seguidores debe recibir cientos de menciones al día y ponerse en el plan de contestarlas todas no es algo factible. Pero creo que dedicarse a bloquear todo aquello que no te alaba, o te adula, es un error y debe exigir una gran cantidad de tiempo también.
Eso lo pude notar con los comentarios de algunos de mis seguidores en Twitter al preguntarles si habían sido bloqueados por Vladdo, duda en la que expuse mi trino por el cual fui 'silenciado' por Vladimir: no me gustó su programa. Y triné eso, con algo de humor (creo). Pero el resto de sus trinos, críticas políticas y caricaturas, me parecen geniales en su mayoría.
La mayoría de los bloqueados por Vladimir coincidieron en afirmar que "es una persona a la que no le gusta la crítica". Otra mas se dio cuenta que estaba bloqueada sin saber por qué.
No sé si esto le importe a Vladdo. Yo lo 'vi' blandirse contra sus acosadores vulgares (otro error); también lo vi discutir con argumentos frente a críticos, todo esto en su primera etapa como tuitero. Tal vez eso fue lo que precisamente lo desesperó.
Ojalá algún día intentara debatir con alguno de esos trinos que no alaban. Dedicar algunos de esos minutos que debe invertir al día bloqueando, a hacer un experimento. ¿Tal vez contestar con un chiste? ¿Invitar al crítico a darle una mejor opción o ideas para su programa? ¿Qué tal leer trinos críticos o burlones en contra del programa al aire y contestarles con acidez y burla? ¡Sería un hit esa sección!
jueves, 14 de junio de 2012
Encuentro cercano con el nuevo Macbook Pro con Retina Display
Aprovechando un viaje que hice con los amigos de Cisco a San Diego, y del cual también traje buena información para otro post, visité una Mac Store con la única intención de ver y tocar el nuevo juguete de Apple, el Macbook Pro con Retina Display.
No hay mucho que decir: es un tremendo juguete. Delgado, la pantalla increíble y por dentro armado hasta los dientes. El de mayor gama posee un Core i7 de la tercera generación, 16 GB de RAM y 768 GB de disco duro, SSD, que si no me equivoco debe ser el de mayor capacidad en esta tecnología en un equipo comercial.
Acá un video que hice para mi trabajo con la experiencia:
Apenas llegue al país, espero tenerlo mas tiempo para hacer un review más profundo.
No hay mucho que decir: es un tremendo juguete. Delgado, la pantalla increíble y por dentro armado hasta los dientes. El de mayor gama posee un Core i7 de la tercera generación, 16 GB de RAM y 768 GB de disco duro, SSD, que si no me equivoco debe ser el de mayor capacidad en esta tecnología en un equipo comercial.
Acá un video que hice para mi trabajo con la experiencia:
Apenas llegue al país, espero tenerlo mas tiempo para hacer un review más profundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





